El valor de la experiencia

La experiencia es la acumulación de conocimientos a partir de la experimentación, es decir a partir de vivir los diferentes momentos y situaciones  y aprender de los éxitos y también de los fracasos.

El éxito suele enseñar menos, al obtenerlo  casi nadie se detiene a pensar en lo que aprendió,   solo lo disfruta y  lo toma como mérito propio.  Sea  este un premio a su esfuerzo o un golpe de suerte,   simplemente asume que el éxito es suyo, que lo bueno ya lo sabe, que posee los méritos y todo se lo merece.

Un fracaso, a pesar de sus  huellas negativas, puede enseñar mucho más.    El fracaso deja de serlo  si  de él queda un aprendizaje que te indique cómo no repetirlo, si  aprendes ya conoces una manera segura de hacerlo mal y por lo tanto una manera no recomendable de hacerlo.

Si logras identificar que falló y  las razones por las que ocurrió, podrás mejorar en el futuro y también enseñar a otros para que eviten pasar por el mismo camino.

Como empresario o como empleado, puedes hacer uso de este conocimiento adquirido en la experiencia para ayudar a otros a mejorar sus resultados, esto es el conocido dicho “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Sin embargo no olvides que la experiencia  que se mide en años, es antigüedad, para que haya experiencia se requiere acumular conocimientos. Si no aprendes  independientemente de la cantidad de años que tengas en una actividad, no tienes experiencia.

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El conocimiento por si mismo no es un producto y tiene poco o ningún valor, si lo tuviera, las bibliotecas deberían estar guardadas en bóvedas de seguridad.  El conocimiento es la base de propuestas de solución, propuestas de valor, que son las que se pueden ofrecer como productos por las cuales alguna persona estaría dispuesta a pagar para obtenerla.  Una propuesta de valor debe considerar 3 elementos:

  • La necesidad que promete solucionar.
  • La forma en que lo hará
  • El cliente a quien se dirige.

Muchas personas tienen necesidades, sin embargo para que les interese una propuesta de valor  deben estar interesadas en solucionarlas, es decir deben percibir un valor en ello y tener la capacidad para pagar por la solución, solo así son un cliente potencial para la propuesta.  La experiencia te mostrará cómo y en qué casos puedes usar tus conocimientos, no solo los técnicos sino también los experienciales, la mezcla de ellos es lo que hace la diferencia entre una enciclopedia y un empresario.

  Un fracaso solo es un gran fracaso si a pesar de vivirlo y sufrir sus consecuencias, no aprendes nada.

El conocimiento teórico es un buen sustento y puede evitarte tener que volver a inventar la rueda.  Pero es a  partir de la apropiación del conocimiento  como debes construir tu propia versión del mundo,  especialmente tu propia propuesta de cómo aplicar ese conocimiento a situaciones prácticas, a soluciones que puedas mostrar como propuestas de valor  por las que alguien esté dispuesto a pagar.

Las personas compran soluciones, no artefactos.  Hace pocos días en una conversación con un importador de herramientas discutíamos de sus productos más vendidos y el expresaba:

  • La gente “ama mis taladros, es que son tan de buena calidad”.  

Me miró con cara de extrañeza cuando le dije:

  • “la gente no compra sus taladros porque los amen, ni porque son de buena calidad, la gente no quiere taladros”.

 Entonces porque los vendo en tal cantidad. 

  • “porque la gente necesita huecos y un taladro es una buena forma de hacerlos”.

Lo que un cliente aprecia no es cuanto sabes sino cuantos problemas ayudas a solucionar, esto es tu experiencia práctica.


“la experiencia enseña como convertir conocimiento en algo práctico”


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Editor: Pablo Tauta  Contador público, especialista financiero,Máster en administración de negocios MBA, máster de innovación y emprendimiento. Coach PCC. Más de 30 años de experiencia como directivo empresarial, 25 años como docente en universidades colombianas en pregrado y postgrado. Read more from this author


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